Por lo general, me gusta defender la diversidad, apoyar a quienes piensan y actúan distinto respetando al resto.
Pero llega un punto en que... el estilo o la forma de ser, causan conflictos con las demás personas.
Uno no puede esperar que el mundo se adapte a uno, gire a nuestro alrededor. Hay veces en las que uno debe ceder...
Por ejemplo, si eres creyente y vas a misa, hay que atenuar el estilo para no faltar el respeto a lugar tan sagrado. Imaginen la cara del sacerdote cuando te vea entrar vestido y maquillado de negro, con cruces, piercings, tatuajes, etc... !!! (bueno, si eres un punto multicolor lleno de adornitos, tampoco es lo más adecuado...)
Para ir a comprar el pan, tampoco necesitas estar tan "producido" como me dicen...
"Si vas a juntarte con tus amigos o irás a una fiesta, está bien todo eso"... suelen decirme.
No porque externamente no demuestres tu estilo, significa que lo dejarás o vas a pensar distinto. Lo que importa es el interior! Hay que saber hacer bien las cosas.