jueves, 15 de enero de 2009
La niña que de amor pereció.
Palideció un día
y frágil como el cristal quedó
Nadie supo lo que padecía,
ni siquiera el mejor doctor
No parecía enferma,
pero su debilidad la postró
Lucía como una muñeca
debido a su blanco color
Su madre enloqueció
al no ver mejoría
Toda gente en rededor
lamentaba lo de la niña
Así como los segundos
se consumían;
su lívido cuerpo
vida perdía
Y la niña cada día
más bella se ponía,
sus puros labios rojos
resaltaban en fantasmal rostro
Admiráronse de su expresión:
ella siempre sonreía;
mas ellos no sabían
que gustaba de tanta atención
Acercándose sus últimos días
cumplir su último deseo quería
mas ni palabra pronunciar podía
con la debilidad que la invadía
Para desaparecer, sus ojos cerró
en aquel funesto día;
conociendo la razón
de toda su agonía
"No servía para esta vida
nunca nadie la amaría..."
De esta forma aquella niña
decidió hacer su partida
Sus alas ahora despliega
y feliz al fin es ella
Su alma al cielo se eleva
para amar con su vida eterna
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